Machagai Siempre

MS1 11 abril, 2021

El escenario es igual al del 2020 respecto a la situación en las cuencas superiores y las condiciones climáticas. Compromete la actividad portuaria, pesquera y la navegación.

El río Paraná sigue con la tendencia de bajante que comenzó en la segunda mitad de 2019, que llegó a límites históricos en 2020 con niveles que no se registraban desde hace varias décadas. Si bien se vio desde fines de diciembre se veía que el río venía subiendo, cuando el Paraná mostró un buen incremento del volumen su caudal con las lluvias del verano, reciente informes del Instituto Nacional del Agua (INA) pronosticaron una temporada negativa para el principal afluente de la región, que no se modificará por lo menos hasta el próximo otoño.

Desde fines de diciembre hasta la actualidad, hubo cierto alivio transitorio de los caudales del Paraná, sobre todo en la costa de la capital correntina, donde el hidrómetro registró ayer una altura de 1,92 metros. A mediados de febrero llegó a su pico de 3,30 metros, lejos del metro o por debajo de él que se prolongó durante casi todo 2020. Ahora, el INA prevé no solo que no habrá una leve mejora como se podía esperar a inicios del año por la eventual fase neutral de La Niña en la región, sino que no descartan que la posibilidad de bajante sea aún más grave que la registrada en este tiempo.

En las últimas semanas, comenzó a notarse una reducción de los caudales de los tres grandes sistemas fluviales que componen la cuenca del Plata, que son los ríos Paraná, Uruguay y Paraguay. Según el INA, hoy se dan las condiciones para repetir o incluso agravar tal escenario crítico.

El informe menciona que la sequía y su correspondiente bajante en los grandes ríos, obedece principalmente a la persistencia de lluvias inferiores a las normales. Esta situación, que inició en 2019, no tiene visos de mejora en los próximos meses.

El río Paraná, que constituye el principal sistema hídrico, viene de un 2020 que se caracterizó por ser el año de una extraordinaria bajante que no se vio en los anteriores 25 años. Hoy, ante la perspectiva actual, el escenario podría ser tanto o más grave.

 

En Barranqueras el puerto opera con complicaciones

 

 

El descenso por debajo de los dos metros que comenzó a registrarse el lunes pasado puso en alerta a la actividad portuaria en Barranqueras luego de casi tres meses en los que estuvo por encima de esa marca.

Roberto Benítez, administrador del puerto, contó a NORTE que si bien todavía no se llegó al extremo que hubo el año pasado, la bajante empieza a generar problemas para las embarcaciones. “El sistema fluvial está complicado a pesar de no tener las alturas del año pasado, que llegamos a tener 0,80 en el hidrómetro”, señaló Benítez.

No obstante, el director del puerto remarcó que “gracias al ferrocarril tenemos la suerte de tener cargas constantes de madera, carbón y algodón”, motivo por el cual se cargaron unos 10 contenedores durante la semana pasada, a pesar de las dificultades. “El puerto nunca dejó de trabajar, ni por la pandemia ni por la bajante”, sostuvo.

Si bien con estos niveles el puerto puede seguir operando, si la bajante se acentúa podría comprometer la campaña granelera, que comienza a fin de mes. “Hoy, las barcazas todavía pueden navegar, pero si continúa bajando se va a complicar la posibilidad de transportar la carga por agua”, culminó Benítez.

 

Garantizan el agua para consumo humano

Si bien en los primeros meses del año el río Paraná mostró un repentino repunte en su altura, pronto los especialistas pronosticaron que sería breve y que continuaría el fenómeno de La Niña, con escasas precipitaciones para la región. Tal como sucedió en abril y mayo de 2020, este año se volverá a observar una sequía general en toda la Cuenca del Plata, y ante este marco aparece como primera preocupación las tomas de agua para consumo humano. Así como la navegación fluvial y la pesca, la provisión de agua también sufre consecuencias en la región.

Ante este escenario, el ingeniero Anibal Aquino, gerente de Producción y Transporte en Sameep, brindó tranquilidad al decir que la situación crítica fue el año pasado y que para este año la empresa estatal se encuentra preparada para lo que se viene.

“En el 2020 se sumaron factores y fenómenos como la pandemia, que nos dejó sin gente experimentada, y la sequía, que llevó la bajante a un límite crítico en otoño”, recordó Aquino, afirmando que hoy “relativamente la situación no es tan crítica”, debido a que el año pasado “se trabajó mucho en las obras de toma para prevenir situaciones similares”.

En base a pronósticos brindados por la Administración Provincial del Agua (APA), el ingeniero indicó que la bajante se va a volver a repetir, pero añadió que todavía no se puede hablar de una situación drástica. Sin embargo, aseguró que en Sameep “estamos preparados para una situación similar”.

 

¿Vuelve la veda?

Según pudo saber NORTE mediante fuentes cercanas a la Secretaría de Ambiente del Chaco, durante la semana entrante se llevará a cabo la reunión entre el organismo provincial y Mesa (de Monitoreo) de Pesca, integrada por el estado y asociaciones de pesca tanto comerciales como deportivas. En la misma se analizarán los registros de los ríos para definir la veda, según la altura que marque el río en el hidrómetro del puerto de Barranqueras, que hace una semana tiene la marca por debajo de los dos metros.

Este esquema establece que si la medida está por arriba de los dos metros del nivel del hidrómetro, se aplica la veda extendida, con cinco días habilitados para la actividad pesquera; con la altura del río entre uno y dos metros, rige la veda flexibilizada con tres días habilitados para la pesca comercial y tres días habilitados para la deportiva; y por debajo del metro, se declara la veda total, con prohibición absoluta de pescar.