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MS1 24 enero, 2021

Se trata del total de alumnos matri­culados de nivel primario y secunda­rio. Falta de conectividad y tecnolo­gías, las principales dificultades.

La emergencia sanitaria por coronavirus obligó a todos los ámbitos de la sociedad a tomar medidas orientadas a mitigar el avance de esta enfermedad, y el sistema educativo no estuvo exento. En este marco, surgió el dilema de garantizar el derecho social a la educación y la necesidad de suspender las clases presenciales para evitar contagios.

Sobre esto, se consultó a integrantes de la Dirección de Niveles y Modalidades, organismo dependiente de la cartera educativa provincial, quienes brindaron un balance de valoración pedagógica del 2020, el año más complejo para la educación primaria y secundaria.

En este sentido, Nilda Sosa, directora de Nivel Primario de esta dependencia, indicó durante el año pasado “no se suspendió el ejercicio de este derecho de los niños y niñas, adolescentes, jóvenes y adultos de nuestro sistema educativo”. Al respecto, Sosa se refirió a las dificultades en el proceso de aprendizaje de los alumnos que acarreó la falta de presencialidad en las escuelas. “Fue necesario revisar y adoptar medidas de excepción, que buscaron regular el cuidado de las trayectorias educativas de los estudiantes, a través del uso de diferentes herramientas tecnológicas”, dijo.

Asimismo, Sosa señaló que, casi de manera inmediata, se puso en marcha herramientas de acompañamiento virtual para estudiantes, familias y docentes, así como alternativas de enseñanza y aprendizajes para garantizar la continuidad del período escolar.“Si bien ha sido un período atípico, todas estas acciones permitieron realizar un trabajo que involucró a todos los actores del sistema educativo”, agregó.

Por su parte, Susana Rolón, directora de Nivel Secundario, remarcó que la falta de presencialidad en las aulas “impactó en los procesos, tanto de enseñanza como de aprendizajes, ya que la incertidumbre generada por la situación misma hizo necesario salir a reinventar los modos de sostener el vínculo pedagógico”.

Por otro lado, y a sabiendas de que la “regularidad” del ciclo en curso ya se anunciaba crítica, el Consejo Federal de Educación unificó los ciclos lectivos 2020-2021.“En este marco no podemos hablar en términos de materias aprobadas o desaprobadas, sino en términos de los aprendizajes y capacidades que pudieron desarrollarse en el contexto de la no presencialidad”, sostuvo Rolón.

Unificación de ciclos lectivos: ningún estudiante repitió de año

Para que todos los estudiantes puedan apropiarse de los saberes y las capacidades previstas, con nuevos y diversos formatos para la enseñanza, se implementaron diversas modalidades para fortalecer a quienes tuvieron menos posibilidades de sostener la continuidad pedagógica, poniendo énfasis en los criterios de igualdad y calidad educativa.

Cada docente llevó un registro del vínculo, modalidad y frecuencia por grado y del avance de los aprendizajes y se realizaron informes pedagógicos por estudiantes a fines de poder acompañar las trayectorias escolares durante 2020 y, a su vez, sentar las bases para la planificación institucional hacia el 2021, que se deberá trabajar muy especialmente la articulación no sólo entre los niveles educativos (Inicial, Primario y Secundario) sino hacia el interior de cada nivel, entre los ciclos e incluso los grados.

Al respecto, Sonia Soto, directora general de Niveles y Modalidades, aclaró que en el marco de la unificación de los ciclos lectivos 2020 y 2021 en una Unidad Pedagógica, “resulta conceptualmente inapropiado hablar de “materias pendientes de aprobación”. Los estudiantes realizarán los pasajes de un grado/año al siguiente (incluso de un nivel al siguiente) acompañados de un informe de avance de los aprendizajes o el desarrollo de capacidades que oficiará de punto de partida para la tarea de enseñar desde la concepción de la continuidad del proceso de aprendizaje”.

En el marco de la unificación de ciclos lectivos, ningún estudiante chaqueño repitió de año, y tiene la posibilidad de regularizar su trayectoria o sus aprendizajes mediante un régimen de promoción acompañada, trabajando fuertemente las propuestas interdisciplinarias de todos los niveles.

Datos que faltan recabar
Las integrantes de la dependencia afirmaron que, por las características particulares del ciclo, no se ha podido contar con un relevamiento minucioso que permitiera dar cuenta del estado de los procesos de aprendizaje al finalizar el ciclo, escuela por escuela. Sin embargo, señalaron que esta tarea se realizará este año, en el marco del desarrollo de las plataformas de datos educativos.

No obstante, Soto aseguró que, al mes de agosto de 2020 y a partir de lo declarado por cada institución, “teníamos entre un 9 y un 10% de estudiantes matriculados a los que la escuela no había podido vincular, siendo la modalidad adultos la más afectada”.

Además, no se cuenta con un registro que permita comparar la cantidad de alumnos que desaprobaron materias durante el 2020 respecto a años anteriores, dado que los métodos implementados y los resultados esperados han sido diferentes.

Abandono escolar, una crisis que se profundizó
Si bien la problemática del abandono en el nivel secundario responde a factores de larga data, la pandemia los profundizó y los hizo más visibles. Desde el organismo, señalaron que el abandono en el nivel secundario se incrementó en los últimos años, pero que la falta de presencialidad «no es un factor determinante en este problema».

“La pandemia permitió avanzar en la elaboración de un régimen académico que permita atender la heterogeneidad de situaciones, para modificar algunas prácticas y estructuras de la escuela secundaria que datan del siglo XIX”, indicó Rolón.

Obstáculos educativos que se deberán sortear
Vencer la brecha digital y saltar el obstáculo de la falta de contacto presencial fueron los desafíos más grandes que aparecieron a la hora de encarar los procesos de enseñanza y aprendizaje virtuales. La falta de dispositivos en los hogares, la ausencia de plataformas educativas, la didáctica basada en la presencialidad fueron obstáculos que se buscaron sortear y en los cuales se sigue trabajando.

Los obstáculos en la implementación de las clases que se observaron fueron entre otros la falta de dispositivos tanto en estudiantes como en docentes. Sobre esto, Soto afirmó que, en muchos casos, los docentes acudieron a lo conocido: las redes sociales, los grupos de WhatsApp, etcétera. “Mantener la continuidad pedagógica a través de un grupo de WhatsApp tiene limitaciones que dificultan el proceso de enseñanza y, por lo tanto, impactan en el aprendizaje”.

“Si bien hay casos donde se ha dificultado establecer el vínculo con los estudiantes, la comunidad educativa ha trabajado articuladamente para poder sentar las bases organizativas, pedagógicas y normativas que posibilitarán avanzar este año con mayor previsibilidad”, culminó.

 

Fuente: Diario Norte.